Teatro PR: El teatro en Puerto Rico
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Artículos

 

De pie en las alturas: In the  Heights

Por Dra. Rosalina Perales

Universidad de  Puerto Rico

 

               Conseguir un  boleto para ver el musical latino In the Heights durante el verano de 2008 se convirtió en una odisea. Como solamente  iba a estar un día en  Nueva York  me quedó una sola opción: verla de pie.  Acepté  y no me arrepentí.

                Por  años he seguido de cerca el movimiento tetaral puertorriqueño en  Estados Unidos, pero muy poco en Broadway.  A lo largo de los años  he visto los denodados intentos de los primero newyoricans, luego  Diasporicans y hoy Puerto Rican- Americans por escalar peldaños en cualquiera de los “Broadway”.  He visto la figura del puertorriqueño estereotipada en personajes  clichés en los pocos espacios actorales de la Meca teatral.  Pero nunca había visto un musical tan  latino como In the  Heighs , que exuda latinidad ; es latino hasta el tuétano.  Casi demasiado.

                La dramaturgia textual  presenta  tres días en las vidas de un grupo de latinos  en el vecindario de Washington Heihgts, tiempo suficiente para probarnos que  ya no pertenecen  a su lugar de origen ni su futuro es el regreso; esta es su ciudad  (“This is My Town” canta el Piragüero una y otra vez como un solitario coreuta); que este es su lugar; su  hogar: “This is Home” cantan todos al final. Más en detalle, una comunidad latina constituida por dominicanos, puertorriqueños y cubanos busca mejorar su situación de vida con miras al futuro.  Como se sabe, los latinos  que  ascienden de clase social en Nueva York, por estudios, trabajo u otros medios (incluyendo la lotería), van a vivir  a mejores localidades que el  Barrio u otros zonas deprimidas.  Queens  y Washington Heights  son de las preferidas.  El texto utiliza esta  última, una comunidad del alto Manhattan.  Uno de los personajes  tiene una bodega (colmado), otro, un negocio de alquiler de  limosinas  (su hija estudia en la  Universidad de Stanford, en California), otra tiene un salón de belleza.  Son pequeños  negocios, pero  propios. En determinado  momento, por aumento del alquiler o por  razones personales todos  se preparan para emprender un cambio en sus vidas.  Aunque los diálogos por  momentos son  débiles, la trama da pie para ver las costumbres  latinas y los prejuicios internos –raciales, mayormente- dentro de lo que parecería un grupo  homogéneo,  que  sí lo es en su sentido de pertenencia e integración a ese espacio que habiatan.  

                Las resonacias de la literatura puertorriqueña identifican la etnia del  autor, Lin Manuel Miranda.   El  apagón durante el  baile nos remite a La noche que volvimos a ser  gente, de José Luis González; el nombre del protagonista, Usnavy,  nos transporta al Usmail de Pedro Juan  Soto y no falta el vuelco a la  Albanza en la Torre de Ciales, de don  Juan  Antonio Corretjer (una canción  completa, con el mismo  nombre). Bienvenidas  todas porque están  muy bien integradas al texto de Miranda.

                El espectáculo tiene su historia.  Comenzó como  el proyecto de graduación de Lin Manuel Miranda en Wesleyan University.  De allí  pasó a Off Brodway, un poco más ampliada, donde  ganó  dos premios Obie.  Al año siguiente ya estaba en el gran  Broadway (febrero de 2008); tres meses  después había ganado trece  nominaciones para los Premio Tony, de los que ganó cuatro, incluyendo el de Mejor  Musical de Broadway del año 2008.  El esforzado  trabajo de Miranda y su grupo valió la pena porque se lleva el honor de  ser el primer  musical de historia latina que recibe tantos premios (ACEPTACION) y  reconocimientos aun con los nombres latinos de sus hacedores por medio: el concepto, la música y la letra de las canciones pertenecen a Lin Manuel Miranda; el guion es de Quiara Alegría Hudes. La dirección es de los no latinos James M. y James I.  Nederlander. Un elenco joven y música moderna fueron la clave del éxito.

Rosalina Perales                Sentimos  que este musical  cambia  la manera de  hacer musicales en Broadway,  ya que  tuvo  una abrumadora  acogida aun cuando la música y el estilo desbaratan el modelo tradicional del musical, que conlleva unas entonaciones definidas (“Brodwayen”); una música y coreografías  particulares.  Lo que escuchanos es una modernización sonora: música  hip-hop, merengue,  salsa, y  “soul”;  bailes  modernos –rap-  combinados con ritmos  tradicionales puertorriqueños y caribeños.  Deconstruyen la forma tradicional de cantar, bailar y hacer un específico  ritmo musical en  Broadway, con una  exitosa aprobación  de la crítica y del público conocedor.  Tres momentos musicales se quedan con el espectador: la pegajosa tonada de “ Piragua”-This my  Town-”, del casi ubicuo Piragüero, la explosión inesperada de la Abuela Claudia con su bilingue Paciencia y fe -Patience and Faith, que en unos minutos  recorre la historia del exiliado cubano, y el emotivo Finale, donde de  verdad nos emocionamos todos, en que se repite una y otra vez “I am Home, This is Home.” “This is home” es la frase clave para indicar  lo que quieren comunicar: son latinos, pero no hay vuelta  atrás a ningún otro lugar.  Nacieron, crecieron o lucharon en ese espacio que es el único que conocen  o que les queda, y ahi se quieren quedar porque es su hogar: “This is Home.” Dada la juventud del creador de In the  Heights  y su  truope, no podemos  menos que detectar fabulosos proyectos por venir.  Enhorabuena Lin Manuel!  

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"Esto es pa' ti" en Araba

Teatro de jangueo, (o el nuevo café-teatro)
Por Javier del Valle

El teatro está de moda entre los más jóvenes.  Es posible que quienes hablan de una notable crisis teatral en nuestro país, no ven el espectro cultural en su totalidad.  Aunque es cierto que las salas convencionales no atraen o llenan como hace par de décadas, los café-teatros han cobrado un auge impresionante. 
Aquel ambiente de encuentro entre artistas y seguidores de hace tres décadas en lugares como La Tea, La Taona y La Terruca, o de hace veintitantos en el Tony’s Place, Café Vicente o Casa de Teo, ha regresado con fuerza.  Estamos en la época del teatro de jangueo.
La exclusividad de los llamados pubs para acoger a los que salen en la noche con los panas a darse par de “drinks”, conversar y pasarla “chilling”, es historia vieja que caracteriza la pasada década y principios de esta.  Las nuevas generaciones de “jangueadores” buscan experiencias con mayor contenido, encontrando la diversión más allá de la botella.
Mikephillippe Oliveros, gestor del concepto de Teatro Breve en el Taller Cé de la Calle Robles en Rió Piedras, el café-teatro está de moda.  “Se abre uno (café-teatro) en cada esquina.  La gente quiere ver teatro.  Para eso hay que sobrepasar la rimbombancia estética y no complicarse con escenografías y vestuarios elaborados. Lo único que hace falta es el actor y el público,” asegura el joven actor y dramaturgo quien la próxima semana celebra dos años de exitosas presentaciones en Taller Ce, y ahora en Punto Fijo en Santurce.  “Ojalá que sigan surgiendo más fenómenos como el que hemos logrado con nuestro concepto” añade.
William PiedraPor los últimos siete años, el actor y productor William Piedra se ha hecho cargo de las noches de stand-up comedy en Samplers, un pequeño local de la Calle Matadero en Puerto Nuevo.  “Este tipo de show o género, aunque suele ser fuerte, es auspiciado por una audiencia de jóvenes adultos y profesionales sin inhibiciones ni prejuicios.  Los pubs solo tienen bandas, karaoke o baile.  Cuando se mezclan con este género, la gente se envuelve y se siente representada en escena,” comenta este patrocinador de talentos como el de Herbert Cruz, Noris Joffre, Dreuxila y Carlos Ambert, entre muchos.  “La gente busca despejarse la cabeza y reírse de lo bueno y lo malo que le pasa, mientras pasan un buen rato. Como el costo es razonable se les hace mas fácil olvidarse del mudo con una dosis de risa” afirma el comediante.
Similar es la experiencia de Janibeth Santiago, quien además de su labor en Club Sunshine, se presenta cada semana en el Nuyorican Café, con el espectáculo “De repente”, de la Liga Puertorriqueña de Improvisación Teatral.  “Nuestro público se compone de universitarios o grupos de amigos que salen del trabajo a reírse y despejarse con su cervecita en mano.  Llevamos cinco temporadas con excelente resultado,” declara la joven actriz sobre se espectáculo de improvisación en el local del callejón de la San Francisco en Viejo San Juan.
Otro de los cafés que mantiene la mística entre teatro y lugar de bohemia lo es Punto fijo en el Centro de Bellas Artes de Santurce.  Además de Teatro Breve cada jueves, acoge presentaciones de shows tipo cabaret y de sátira.  Los Juanes del Pueblo, binomio satírico compuesto por Ángel Vázquez y Ernesto Javier Concepción, culminó recientemente una de sus temporadas en este espacio. “En Punto Fijo la mayoría de nuestra audiencia es más madura.  Prefieren el lugar por razones de seguridad.  La gente va directamente al lugar pues se sienten más en el ambiente de teatro.  En otros lugares que hemos ido, el público llega, se expone al teatro por casualidad y se queda disfrutando de la puesta escénica”, indica Ángel Vázquez, asegurando que al espectador le agrada la proximidad, le atrae estar cerca de la escena y el artista.  “Para nosotros es maravilloso pues está ahí y no los puedes ignorar.  La gente juega y baila mientras el actor desarrolla la improvisación.  Es divertido para ambas partes,” expresa el especialista en sátira política.
Quizás uno de los espacios que ofrece mayor variedad a su concurrencia lo es Araba, en la calle Hipódromo, en Santurce.  La experimentación, el performance, los monólogos, la sátira y el stand-up comedy, se entremezclan cada semana para atraer un público más variado.  Entre los favoritos del escenario de Araba se encuentra Carlos Ambert, quien se distingue por su comedia mordaz y desenfadada, bien identificada con esa audiencia del “pariseo” y la joda nocturna. 
El teatro de jangueo y el café-teatro son el mismo perro con distinto collar.  Aunque el tipo de espectáculo que prefieren las nuevas generaciones evolucione, la emoción de salir con los panas a pasarla bien y reirse un rato, cervecita en mano, es igual. 

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Reflexiones en torno al 49no Festival de Teatro Puertorriqueño

Por Javier del Valle

Por los pasados dos meses, se escenificó en las salas de los teatros Francisco Arriví y Victoria Espinosa, el Cuadragésimo Noveno Festival de Teatro Puertorriqueño, organizado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). 

La variedad de temas contenidos en las piezas representadas, nos mostró el rico camino que guía a la dramaturgia nacional.  Racismo, historia, antropología, relaciones de familia, drama político, deshumanización y proyección de futuro, fueron parte de la diversa oferta.   

Terminada la jornada, hacemos un alto para evaluar aciertos, desaciertos, curiosidades y detalles generales sobre el evento, que en otros tiempos se consideró la mayor celebración del teatro nacional.

Esta edición tuvo su primer acierto en la dedicatoria a al distinguido dramaturgo Gerard Paul Marín, cuya pieza “Al final de la Calle” abrió la muestra.  El reconocimiento hace justicia a este artista de las letras y el teatro patrio.  Tal iniciativa abona al que su nombre se coloque a la altura de René Marqués, Francisco Arriví, Manuel Méndez Ballester y Luis Rechani Agrait.  Las nuevas generaciones vieron como drama histórico lo que en su estreno mundial constituyó el retrato de una actualidad convulsa.

El dramaturgo Carlos Canales navegó por las turbulentas aguas que ya domina.  En el drama para dos actrices “Ellas revelaron secretos esa tarde”, el dramaturgo riopedrense enfrenta a madre e hija en una batalla de recriminaciones. El tema humano, de corte sicológico, tuvo su espacio en esta oferta rica en su lenguaje.

“Tornaviaje”, del escritor y arquitecto Jorge Rigau, cumplió con más de un propósito.  Además de reflexionar sobre nuestra cultura de emprender proyectos históricos inconclusos,  propone una mirada caribeña  a nuestro entorno sociológico.  Su director para Teatro del Sesenta, Miguel Vando, logró transformar el sobrio escrito inicial sobre el uso y significado del espacio y su entorno en la convivencia humana, en uno lleno de teatralidad. 

Gamaliel Valle Rosa,  el más joven de los creadores, intentó con  “Queishd & Dilit” visualizar un Puerto Rico convertido en estado federado de los Estados Unidos de Norteamérica, para la década del año 2280.  La interesante premisa en la que la deshumanización y la transculturación juegan un papel principal, fue abortada por una dirección inconsistente.

El público más animado y complacido, lo encontramos en la entrega de Teatro Círculo, que nos visitó desde Nueva York.  La actriz y dramaturga Eva Vásquez ofreció un mordaz relato centrado en el racismo y el auto rechazo.  “Lágrimas negras:  tribulaciones de una negrita acomplejá” recoge la cotidianidad del discrimen por color, que se muestra de modo solapado en nuestro país.  El humor y la frescura contenidos en el texto, la dirección y la actuación de Vásquez, convirtieron a este montaje en uno de los favoritos.

Extrañamos la esperada puesta de “El ángel de la muerte” de Eugenio Monclova.  Este drama que aborda la nefasta experimentación con células cancerosas del que fuimos víctimas los puertorriqueños, no vio escena luego de haber sido anunciado.

Este año, los funcionarios de la Oficina de Teatro y Danza del ICP, incluyeron en su programación actividades complementarias, diseñadas para contribuir con el enriquecimiento formativo de la comunidad teatral. Entre ellas, la presentación del libro Prisma Social: escenas para audicionar de Marieli Durán, el foro titulado  “El rol del dramaturgo en la sociedad puertorriqueña”, además de conversatorios y talleres de trabajo. Desgraciadamente, algunos de estos eventos no recibieron el apoyo esperado. 

Paralelo al evento que el próximo año cumple 50 años en escena, la cartelera ha estado colmada de espectáculos de comedia que no pasan de ser una extensión de programas televisivos.  Unas cuantas eñes,  palabras esdrújulas y escotes le diferencian de lo que vemos en pantalla.  Las salas de estas populares presentaciones han estado llenas, contrario a lo experimentado en el festival teatral, a pesar de que sus precios de entrada le triplican. 

Es menester tomar acciones que aseguren un respetable número de visitantes, como lo hacen productores privados sin gran capital.  Urge un mayor esfuerzo mediático que incluya conferencias de prensa realizadas dentro de un tiempo prudente; media tours de teatristas; pautas de prensa modestas, pero con presencia continua; acuerdos de intercambio promocional con la empresa privada que abaraten la publicidad; y venta de abonos o paquetes de descuento.

Puerto Rico se merece que le devuelvan el orgullo que algún día le representó el Festival de Teatro Puertorriqueño. Volvamos a los tiempos de ver publicadas en un volumen las obras representadas cada año.  Organicemos tertulias que provoquen  la interacción de teatreros jóvenes y viejos con la comunidad. 

No hay duda que bajo las diablas y candilejas que iluminan las salas de los  teatros Francisco Arriví y Victoria Espinosa, desfilaron ofertas de alta trascendencia y valor cultural, que merecen la misma suerte del teatro de vacilón y jangueo que domina nuestra cartelera nacional.

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Giuseppe Vázquez ante reto de David
Por Javier del Valle

El peligro de caer en estereotipos al momento de elaborar un personaje con retos físicos o emocionales, es el mayor reto para cualquier actor.  Poner la mirada perdida y balbucear frases ininteligibles, podrían ser los recursos más inmediatos para un neófito.

Giuseppe Vázquez tomó un rumbo menos cómodo para lograr su impresionante interpretación de ‘David’ en la comedia dramática “La Mamá de David”.  El respeto y cuidado con que borda su ejecución del adolescente con retardación mental y autismo, le han ganado el elogio del público y de sus pares.

 “El trabajo actoral he tenido que hacerlo  desde otro punto de vista, pues el personaje no emite palabras.  Parto desde su silencio y sus emociones, que van de un capricho a otro, pero que son sus necesidades básicas”,  indica este joven profesor de teatro en el prestigioso Colegio San Ignacio en Rio Piedras.  “Yo no cargo libreto a los ensayos, solo tengo una serie de “index cards” en las que anoto mis entradas y reacciones en lenguaje casi “tarzánico”.  Es como una guía de emociones”, revela sobre su método de trabajo.  “Es un reto inmenso que tomo con mucha responsabilidad, pues estoy hablando por las familias que viven esta situación día a día”, comenta sobre quienes viven la realidad del autismo en su hogar.

Este sanjuanero, graduado del Departamento de Drama y la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico en Rio Piedras, ha logrado acumular una respetable hoja de trabajo en las tablas, el cine y la televisión nacional.

Se expresa sumamente agradecido por la oportunidad de interpretar a ‘David’ en la pieza de Bob Randall protagonizada por Johanna Rosaly.  “Ir de la mano de este grupo de experimentados actores ha sido todo un viaje de aprendizaje.  La pieza se torna cada vez más orgánica y rica y especial.  Estoy feliz y agradecido por el espacio que me da el colegio como profesor y artista, a mis estudiantes que me apoyan”, expresa con ilusión.

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Celebremos el teatro
Por Javier del Valle

Como todos los años, hoy 27 de marzo, los teatristas del mundo celebramos el Día Mundial del Teatro. En este día reflexionamos sobre el milenario arte escénico, su actualidad y su futuro.  
Hay quien se pueda tomar a la ligera nuestras efemérides, considerando que solo divertimos y entretenemos a través de la representación escénica.  Pero el teatro ha sido mucho más para la raza humana. 
Con él las religiones se manifiestan, convirtiéndole en ritual.  Algunos le utilizan como método de denuncia y cambio social.  Para otros es un espejo que permite reflexionar sobre la realidad humana.  Muchos le ven como un acontecer lúdico que nos lleva a reír, jugar y celebrar la vida.
Entre las actividades emblemáticas de esta festividad están las representaciones teatrales simultáneas en algunos países y la reunión de teatreros para dar lectura al mensaje comisionado por el Instituto Internacional del Teatro.  Cada año, este mensaje es escrito por una personalidad reconocida mundialmente.
Para esta ocasión el manifiesto se comisionó al canadiense Robert Lepage, versátil director de teatro, actor, dramaturgo, artista escénico y director artístico.  En su larga trayectoria cuenta con la creación de la compañía multidisciplinaria Ex Machina en 1994, responsable de memorables puestas en escena.  Muchos le conocen por creaciones como la del espectáculo permanente en Las vegas del Cirque du Soleil llamado ‘KA’, o la dirección de la Gira Mundial ‘Secret’ de Peter Gabriel.
A continuación, ESCENARIO reproduce, como hemos hecho durante los pasados anos, el mensaje principal de Día Mundial del Teatro:

MENSAJE DEL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2008
Por Robert Lepage

Hay numerosas hipótesis sobre los orígenes del teatro, pero la que más me interpela tiene forma de fábula.
Una noche, en tiempos inmemoriales, un grupo de hombres se habían reunido en una cantera para calentarse alrededor del fuego y contarse historias. De pronto, uno de los hombres tuvo la idea de levantarse y usar su sombra para ilustrar su relato. Usando la luz de las llamas hizo aparecer personajes inmensos en las paredes de la cantera. Deslumbrados, los demás diferenciaron al fuerte y al débil; al opresor y al oprimido; al dios y al mortal.
Hoy en día, la luz de los proyectores ha reemplazado al fuego original, y la maquinaria escénica, al muro de la cantera.  Y por mal que les pese a algunos puristas, esta fábula nos recuerda que la tecnología está en el origen mismo del teatro y que no debiera ser percibida como una amenaza sino como un elemento aglutinador.
La supervivencia del teatro depende de su capacidad para reinventarse integrando la nuevas herramientas y los nuevos lenguajes. Si no, ¿cómo podría el teatro seguir siendo testigo de las grandes apuestas de su época y promover el entendimiento de los pueblos, si no da él mismo prueba de apertura? ¿Cómo podría jactarse de ofrecer soluciones a los problemas de la intolerancia, exclusión y racismo si, en su propia práctica, se resiste a todo mestizaje y a toda integración?
Para representar el mundo en toda su complejidad, el artista debe proponer formas e ideas nuevas, y tener confianza en la inteligencia del espectador, que es capaz de distinguir la silueta de la humanidad en este perpetuo juego de luz y sombra.  Y es cierto que de tanto jugar con el fuego el hombre corre el riesgo de quemarse, pero también la posibilidad de deslumbrar e iluminar.

...y sobre nuestra escena nacional
Por Javier del Valle

El teatro en Puerto Rico ha probado ser uno de calidad mundial.  Premios internacionales a nuestros dramaturgos, galardones a varias producciones en reconocidos festivales del exterior,  reconocimiento y distinciones a nuestros académicos, diseñadores e investigadores así lo comprueban.
Como crítico y comentarista teatral soy testigo del enorme esfuerzo y empeño con que trabajan nuestros artistas y productores.  Más de un centenar de producciones y trabajos teatrales desfilaron por nuestras salas y escenarios improvisados durante el 2007.  No existe una crisis como muchos opinan desde su desconocimiento.  Abrir un poco más los ojos nos permitiría ver  la enorme producción y búsqueda cultural que generan los realizadores teatrales boricuas.
Hemos solicitado a distinguidas personalidades de nuestra escena nacional que compartan con los lectores de ESCENARIO sus mensajes, reflexiones o comentarios sobre el teatro en Puerto Rico.

Dr. José Luis Ramos Escobar
Dramaturgo y Director
Decano de la Facultad de Humanidades, UPR

Más allá de la avasallante presencia de la tecnología y los mundos virtuales alternos que ésta propone, el teatro se planta con terquedad en el centro del escenario y reclama contundentemente el papel protagónico de las artes en el mundo del tercer milenio. El arte de las artes, como lo denominó Wagner, el teatro muestra en su rostro dual de tragedia y comedia su pertinencia y la necesidad  que tiene el mundo de nosotros. Cuán vacía y opaca quedaría la existencia sin actores que le den vida a un texto que interpele a la sociedad y que nos hace eternos durante el tiempo efímero de la representación. Huyéndole al implacable tiempo del reloj, creamos un espacio mágico para reinventarnos y multiplicarnos en nuestras contradicciones y virtudes, en nuestros fracasos y sonrisas, en nuestras pequeñeces y aspiraciones. Al final, el teatro es una forma de vida, tan profunda y exigente que se nos hace imprescindible. Por eso nunca desaparecerá.

Dra. Rosalina Perales
Investigadora de teatro latinoamericano
Catedrática
UPR

Celebrar un Día Internacional del Teatro no es más que recordar que sin él no se puede vivir  porque como la vida, ha existido siempre.  Que es el resorte que nos mueve; el bufón que nos hace reír cuando queremos llorar; el hilo que nos desata el llanto para desahogar vicarias dolencias humanas.  El teatro es la ilusión que conmueve con máscaras sugestivas, la fábula sin edad que nos hipnotiza en medio de un ritual. El único arte que entretiene, mientras con imaginación, retrata  el imaginario vital.

Emineh de Lourdes
Directora teatral

Estoy segura de que un buen día los puertorriqueños  volverán a sentir tantos deseos de asistir a una obra de teatro como yo de hacerla. De lo que no estoy segura es de cuanta prisa tiene ese buen día por llegar.

Roberto Ramos Perea
Dramaturgo Puertorriqueño 

El Teatro es la Memoria de la Civilización. Para nosotros los puertorriqueños, el teatro es la forma artística más perfecta del nacionalismo que nos urge para que nuestra identidad sobreviva. En un país invadido y ocupado como el nuestro, el teatro que aún es posible, es la voz de nuestro pasado, presente y futuro. Es el teatro que descubre, alienta, confronta y lucha por una identidad nuestra, por un suelo nuestro, por una patria nuestra. Y es teatro porque es muchas voces, porque es, ante todo PALABRA, la palabra que reafirma, que predica y que cuestiona. Tal vez sin el silencio creador del teatro no tendríamos memoria de lo que hemos sido. Y como para ser no se puede empezar de nuevo, el teatro nos continua. Como puertorriqueños el teatro es y seguirá siendo las múltiples voces de lo que nunca nos morirá.

A disfrutar del teatro para niños
Por: Javier del Valle
Especial para ESCENARIO
(publicado sábado, 9 de febrero de 2008 en El Vocero)

La ilusión que causa en los niños el poder disfrutar de un espectáculo en vivo e interactuar con los personajes, no tiene precio. Las presentaciones de teatro dirigidos a esa enorme población de pequeños seres son oportunidades formidables para reforzar sus valores y actitudes.
Padres, abuelos, tíos y hermanos mayores adquirimos la responsabilidad, para ellos suprema, de ofrecerles entretenimiento constante cada fin de semana. Los juguetes, vídeos y juegos electrónicos hacen lo propio, pero tienen su límite. El teatro siempre cumple su misión.Varias son las alternativas programadas en cartelera para estos días, dirigidas a nuestra grey infantil. Se nos presentan como alternativas de temporada, el 11mo Festival de Teatro Infantil de Caguas, "El Teatro Negro de Praga", "Pirayasos navegantes de la imaginación", "El Arca de Noé" y "El coquí que quiso ser sapo".
En ocasiones llegamos a la sala del teatro, sin una idea clara de cómo nuestros pequeñines deben enfrentar la puesta escénica. Los grandes nos despistamos, olvidando que esta es una de sus primeras experiencias ante un ambiente completamente nuevo. El niño se comporta con la misma espontaneidad con lo que va al parque o a una fiesta.
Algunos espectáculos se nutren de la participación y complicidad de los chicos. Estos advierten a los protagonistas de los peligros que le acechan con energía. Desconoce las reglas de comportamiento durante la función; igual que algunos adultos.
¿Cuáles son esos detallitos por los que debemos velar para que la experiencia teatral sea tan agradable para los críos como para el resto de los presente en sala?

VEAMOS...
Antes de la función, explíquele de qué se trata el espectáculo que verán. La expectativa le ayudará a estar pendiente de cada detalle en el escenario. Es imperativo que entiendan que, distinto al cine o la televisión, los actores necesitan concentración y silencio. Habrá momentos en que puedan interactuar con comentarios, risas y gritos; está en sus manos un control que no interfiera con la divertida experiencia. Llévelos al baño antes de que suba el telón, evite que se pierdan momentos fundamentales en mitad de la acción. Ocupe sus asientos desde la segunda llamada, antes de que apaguen las luces, pues es demasiado peligroso para los niños caminar en la oscuridad.
Distinto a las salas de cine, en las de teatro no se permiten ingerir alimentos o bebidas. La abstención de dulces y refrescos es un buen ejercicio de paciencia y desarrollo de valores en sus hijos. Siempre tenga abrigos a mano, pues la mayoría de los teatros tienden a ser espacios extremadamente fríos. La emoción que produce la acción escénica les provoca levantarse de sus asientos constantemente. En ese momento enséñele sobre la importancia de respetar el espacio de los que se encuentran en filas anteriores. Asegúrese de que la obra que verán se ajusta a su edad y nivel de comprensión, así logrará un interés y una atención adecuada.
Cada montaje exige una dinámica distinta. Descubra las intensiones del director para que así anime a los niños a interactuar o a mantener el sosiego. Finalizada la función pregúntele qué fue lo que más les gustó. Procure repasar con los pequeñines sobre los mensajes y valores aprendidos. De este modo enriquecedora experiencia estará completa.