
RAFAEL ROJAS
Egresado del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, donde estudió bajo la tutela de dos importantes y reconocidos directores de escena, Dean Manuel Zayas y Victoria Espinosa. Fundador del Grupo de Teatro Coribantes Inc., en la década del 80, tiene a su haber más de cien trabajos, tanto de producción como de dirección, que lo han convertido en uno de los directores de teatro más controvertibles del momento: no sólo por la osadía y el atrevimiento de sus puestas en escena, sino por presentar temas de mucha controversia que otros no han presentado. Temas que embargan el orden social, el orden político, el orden religioso, hasta el orden moral. Director de multitudes. Sus trabajos son el espectáculo circense, la murga, la fiesta, el carnaval. Gusta mucho de envolverse, como director, con adaptaciones sobre grandes novelas de la literatura universal. La mayoría de sus trabajos han hecho historia. Recordemos sólo Edipo Rey de Seofocles, El Grito en el Tiempo versión de Piri Fernández sobre varias escenas de nuestra literatura dramática que hablan de la gesta heroica del famoso Grito de Lares, Fiestas, Costumbres y Leyendas Puertorriqueñas experimentando con el teatro popular callejero, así como La Pesadilla de Tito el Bravo de Teresa Marichal, La Guagua de Carlos Vega con los mismos propósitos de experimentar nuevas formas y lugares para la representación, Eréndira de Gabriel García Márquez y su más reciente La Ultima Tentación de Cristo de Nikos Kazanzakis, donde experimenta con el estilo surrealista, lleno de imágenes visuales, que plasman un torbellino de pasiones humanas donde la palabra no ha podido llegar.
Historia de Coribantes
Los años de Formación Experimentalista (de septiembre 1982 a septiembre 1983)
Aquello que fuese un sueño de un joven estudiante universitario del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Rafael Rojas, es hoy una realidad palpitante con más de una treintena de aguerridos y reveladores trabajos que cubren la escenificación experimental, la creación dramática y la formación teatral en todas sus facetas. Como parte de su trabajo final para la clase de dirección escénica, Rafael Rojas decide llevar a escena EDIPO REY de Sófocles. Así en aquel septiembre de 1982, en el teatro de la Universidad de Puerto Rico, nació Coribantes, Inc. De ahí en adelante ese espíritu “distinto”, ese deseo de la experimentación constante ha caracterizado todos los trabajos de dicha compañía.
Cuatro ingeniosas puestas en escena consagran, en ese tiempo, el éxito que les depararía el futuro: el ya mencionado clásico griego, Pedro y el Capitán de Mario Benedetti (en noviembre del 1982), Un hombre es un hombre de Bertolt Brecht (en 1983) y Dios en el “Play Girl” de noviembre de Abniel Marat-puertorriqueño (también en 1983). Los estilos dispares, los temas totalmente opuestos y por supuesto las propuestas escénicas completamente distanciadas unas de otras, hizo de estos inicios, perfilar una compañía en búsqueda constante de nuevas formas que estuviesen siempre experimentando con diferentes temas y contenidos dramatúrgicos.
La búsqueda de aceptación: entre el Clasicismo y la Ruptura (de mayo de 1984 a noviembre de 1987)
En esta segunda etapa el Colectivo se proyecta en la esfera internacional, participa activamente en certámenes y festivales, tanto nacionales como internaciones y se consagra como una importante institución de formación y creación. Abre con dos piezas de autores nacionales, el clásico de nuestra dramaturgia patria Los Soles Truncos de René Marques, y Paseo al atardecer de Teresa Marichal. Ambos trabajos viajan al Festival Latinoamericano de Teatro celebrado en la República de Argentina en octubre de 1984. Los años subsiguientes (1985-1986) sigue la línea clasicista montando un “collage” de escenas sobre renombradas piezas de teatro universal bajo el sugestivo título de “Escenas de amor a través del tiempo”, y cuyo carácter educativo le proporcionó al grupo una identificación mayor con las nuevas generaciones de estudiantes. Hay reposiciones (como Pedro y el Capitán de Benedetti y Dios en el “Playgirl”... de Marat, etc.) Y vuelve a ser invitado al Festival Latinoamericano de Teatro en Argentina (en octubre del 1986).
Finalmente en el 1987 se continua con la idea del “collage” y se monta El grito en el tiempo adaptación de Piri Fernández, donde se aúnan varios extractos de los momentos más dramáticos que se hayan escrito en la historia de nuestra escena y que tratan el tema de nuestro primer grito de libertad e independencia conocido como El grito de Lares de 1868. Será el periodo con la creación de una sección de talleres de formación para la clase actoral. Inicialmente, el primer taller verso sobre las técnicas de teatro popular del renombrado director brasilero Augusto Boal. Con ello, Coribantes, más que ser una compañía de teatro tradicional, se convierte en una institución teatral cuyo objetivo será el fortalecimiento de la afición por este arte en Puerto Rico a la altura del tiempo que se viva.
Solidez y reconocimiento (1988 a 1999)
En febrero de 1988 irrumpe con Golpes de Rejas de Roberto Ramos-Dicho trabajo fue considerado uno de los más destacados del año. Durante el año de 1988 Coribantes se mantuvo muy activo ampliando y manteniendo sus talleres de formación que tanto prestigio le han dado. Estrena Fosa Común, de Gilberto Batiz, otro trabajo de fuerte impacto, para el Festival de Teatro Puertorriqueño, en la línea del teatro épico. Un año después vuelve a participar en el mismo Festival con la pieza El Casorio de Roberto Rodríguez Suárez. Nuevos estrenos experimentales aparecen en 1991 (Danzas de muerte adaptación de Gilberto Batíz) donde nuevamente se recurre al recurso del “collage” basado en escenas de la dramaturgia lorquiana, y Criatura de Jaime Griferro cuya producción “itinerante” le permitió llegar a diferentes lugares poco expuestos al arte de la representación. Dicha línea cobró un alto vuelo en 1992 cuando se monta La historia de hombre que se convirtió en perro del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún cubriendo amplios sectores marginados. Es también este mismo año que Coribantes irrumpe en el teatro musical con el trabajo El Múcaro, el Musical, en el Parque Muñoz Rivera bajo la autoría y dirección de Gilberto Batiz.
Le sigue el taller: El teatro llega al Sordo en septiembre de 1993, Hemos nacido para el arte adaptación de Gilberto Batís en junio de 1994 donde ya se siente una inquietud por rendir culto máximo al espectáculo visual y culmina con Eréndira (octubre del 1994) sobre el texto de Gabriel García Márquez en adaptación de Gilberto Batís para el Festival de Teatro Internacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Con esta última se consagra el colectivo como el más “audaz”, “atrevido”, “aguerrido” y “valiente” grupo de teatro que en Puerto Rico haya existido.
Su constante preocupación por hacer de cada una de sus representaciones un espectáculo circense, donde se ponga de manifiesto la posibilidad de una viva síntesis de todas las artes, lleva al grupo a la producción de 1999 titulada La última tentación de Cristo, una adaptación de Gilberto Batís, basada en los textos de Kasansakis.
A pesar de las presiones la producción fue la más galardonada de ese año al conferírsele varios premios de los que anualmente se otorgan a las mejores puestas en escena del año por el Círculo de Críticos de Teatro de Puerto Rico (actuación y escenografía). El crítico de teatro E. H. Quiles-Ferrer la incluye como la pieza que por su audacia, impacto con más vigor la escena puertorriqueña en toda la década de los 90.
Así continúa Coribantes en la actualidad: cosechando triunfos, crítica, aplausos y reconocimientos. En la línea del teatro musical, Historia del niño del tambor de Teresa Marichal. En la línea del teatro popular-callejero, Las Terribles Pesadillas de Tito el Bravo y Fiestas, Leyendas y Tradiciones ambas también de Teresa Marichal, el experimento en los transportes públicos titulado La Guagua de Carlos Vega y El Público de Federico García Lorca.
Divina Prostituta, de J.L. Martín, Encerrados afuera, Mirando Hacia Todos Lados y Cógelo Suave, del escritor puertorriqueño Carlos Vega, junto a las impactantes piezas: Historias Desesperadas de Camerino de Gilberto Batiz y El Alquimista de Paulo Cohelo, son los éxitos más recientes trabajados por Coribantes. La producción teatral de El Alquimista le valió a la compañía seis (6) premios, otorgados por el Círculo de Críticos de Teatro de Puerto Rico en su edición del presente año, entre ellos el de Mejor Producción y Mejor Dirección del año.